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Miércoles 23 de marzo de 2011
“Soy culpable y tengo que pagar”

Pareja de única víctima de femicidio en 2010 en Calama, reconoció su responsabilidad en el hecho

En la sala del tribunal de juicio oral en lo penal estaba sentada la familia de Marta Jiménez, la mujer que fue ultimada por su pareja el sábado 12 de junio del 2010.

Sus hijos se encontraban en otra sala, pues minutos después de iniciado el juicio, serían llamados al estrado para entregar su declaración sobre la muerte de su madre.

El primero en entregar su versión sobre lo que pasó en una ruinas ubicadas en la ruta que une a Calama con Tocopilla fue el imputado, J.R.M.H.

Sereno, el hombre de 48 años se instaló en el banquillo de los acusados y relató su versión de los hechos. De entrada reconoció su responsabilidad y afirmó “me arrepiento de lo que hice”.

En todo momento sostuvo que amaba profundamente a Marta Jiménez, la mujer con quien compartió los últimos 24 años de su vida y de la que hasta el día de hoy, asegura, seguir enamorado.

Según su relató, llegó junto a su pareja hasta unas ruinas ubicadas al interior de la carretera que conduce al puerto de Tocopilla a 50 kilómetros de Calama en el camión que el conducía.

Una vez estacionados comenzaron una conversación donde, de acuerdo a la versión entregada por el acusado, ella le habría confesado una supuesta infidelidad, teoría que fue desmentida por los profesionales que realizaron las pericias sicológicas y psiquiátricas del hombre, quien reconoció que la mujer jamás le dijo nada.

El sujeto dijo que él en todo momento tuvo la intención de arreglar las cosas, pero lamentablemente preso de sus celos terminó matando a su mujer.

“Me borré, me dio rabia. Tomé un cuchillo que siempre tenía en el camión y la apuñalé (...) cuatro veces”, precisó.

Siguiendo con su testimonio el imputado reconoció que su relación comenzó a complicarse cuando Marta encontró trabajo aproximadamente en octubre de 2009.

“Las cosas cambiaron cuando ella empezó a trabajar. Tenía poco tiempo para dedicarle a la familia”. Pero esto no fue lo único que dijo, “se me desordenó un poquito porque pensaba que tenía derecho a hacer lo que ella quería, salía sin avisar y me ocultaba cosas”, agregó.

la relación con sus hijos

El hombre, imperturbable y sin derramar una lágrima, mientras relataba lo acontecido la madrugada de aquel fatal día de junio, reconoció que “le hice un mal muy grande a nuestras familias. Yo soy culpable y si tengo que pagar lo voy a hacer”, acotó.

Pese a la crudeza de sus declaraciones también dijo estar arrepentido de la decisión que tomó cuando terminó con la vida de Marta Jiménez.

“Estoy arrepentido de corazón y si Dios me dejó vivo es porque tengo que pagar por lo que hice”. Además dijo entender que sus hijos le dieran la espalda.

Con el pasar de los minutos nuevamente reafirmó sus dichos al repetir que “fue el error más grande que cometí dejarla trabajar”.

pericias sicológicas

Los profesionales que sometieron a J.R.M.H a las pericias sicológicas y psiquiátricas lograron establecer que presenta una personalidad con rasgos obsesivos y paranoides.

El sujeto presentó baja tolerancia a la frustración, pero sin embargo durante todo su relato fue coherente y lógico, lográndose establecer que es imputable ante la ley.