Año XXXVIII - Nro. 12.502 - Lunes 17 de Mayo de 2004

"Los Enganchadores"

Pedro Tapia Zuleta

 

Las faenas extractivas y procesamiento del caliche para obtener el salitre, de las 170 oficinas que existían de Pisagua a Taltal, obligaban a reclutar hombres en el campo o donde hubieran.

Para el efecto de contratar la mano de obra necesaria, las empresas como Anglo Chilean, Recurrían a los servicios de los "Enganchadores", según se relata en el libro La Historia de Tocopilla, editado por la Corporación Cultural Juan Collao Cerda, del cual es autor el profesor historiador que lleva su nombre, los enganchadores eran elegidos entre aquellos que tenían buena presencia, modales desenvueltos, facilidad de palabras, modales desenvueltos, poder de convencimiento y que por una buena paga se prestaban para falsear la realidad y embaucar a los incautos, a quienes se les hacía creer mediante engaños, que en "La Pampa Salitrera" se ganaba el dinero a manos llenas.

Los obreros enganchados que arribaban por vía marítima los primeros días de mayo de 1892, se encontraron con la desagradable sorpresa de que los salarios ofrecidos por los enganchadores, no guardaba relación con los que ahora ofrecía la empresa para contratarlos, lo que dio origen al primer conflicto con los trabajadores, según quedó establecido en los documentos de la Gobernación Marítima de Tocopilla en mayo de 1892.

450 hombres y sus familias llegados a Tocopilla en el vapor "Puno" se amotinaron al desembarcar, al sentirse engañados por el enganchador que les había ofrecido $10 por desembarcar y $50 diarios a cada trabajador casado y $25 a los solteros. Cómo la promesa no se había cumplido, los más exaltados amenazaron con incendiar y saquear el puerto, exigiendo comida para ellos y sus familias.

El gobernador, Pedro Pablo Benavides, de inmediato, junto con entrevistarse con quienes encabezaban el movimiento de protesta, enviaba telegramas urgentes a los intendentes de Tarapacá y Antofagasta, solicitando el envío de refuerzos de hombres armados para sofocar el amotinamiento.

Finalmente, sin que fuera necesaria la intervención de la guarnición que transportaba el "Errázuriz", que arribó a Tocopilla el 7 de mayo, en trenes dispuestos para el efecto, los trabajadores y sus familias viajaron a la Pampa del Toco para incorporarse a las faenas salitreras.

La revelación de enganchados fue la respuesta de quienes fueron burdamente engañados, mediante una práctica desleal que era de común ocurrencia durante aquellos años, en que los duaños del dinero forjaron grandes fortunas a costa de la desdicha y sufrimiento de los enganchados que por falta de medios no podían regresar a sus lugares de origen.

Transcurridos 112 años de lo aquí relatado, nos viene a la memoria el recuerdo de los mártires, de San Gregorio, La Coruña y de los caídos en la Escuela Santa María de Iquique, lugares donde trabajadores chilenos inmolaron sus vidas luchando por reivindicar sus derechos, condiciones humanas, salariales y laborales de un trabajo extenuante y muchas veces mal pagado.

En el mes de mayo, cuando se celebra el día Internacional del Trabajo, honremos la memoria de aquellos héroes anónimos, a quienes debemos tener en la conciencia, por cuanto, las conquistas sociales de los trabajadores "JAMAS HAN SIDO GRATUITAS" y es una obligación moral inclaudicable cautelarlas.

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